Las familias caficultoras

La Organización Internacional del Café señala que alrededor de 25 millones de pequeños agricultores son responsables de aproximadamente el 80% de la producción mundial. Para muchas de estas familias, el café es una fuente central de ingresos y empleo.

El trabajo comienza mucho antes de la cosecha: preparación del terreno, cuidado de almácigos, poda, nutrición y manejo de enfermedades. En la recolección se seleccionan a mano las cerezas maduras. En numerosas fincas también se realizan el despulpado, la fermentación y el secado, procesos que influyen directamente en la calidad.

Las familias cacaoteras

La Organización Internacional del Cacao ha estimado que cerca del 95% del cacao mundial es producido por unos cinco millones de pequeños agricultores, generalmente en parcelas de entre dos y cinco hectáreas. Para muchas familias, el cultivo constituye su principal fuente de ingresos monetarios.

Su labor exige precisión. Las mazorcas se cosechan y se abren con cuidado; después, la familia participa en la extracción, la fermentación y el secado. En estas etapas se desarrollan los precursores del sabor y se protege la calidad del grano que llegará a chocolateros y consumidores.

Desafíos que atraviesan fronteras

Precios e ingresos

La volatilidad de los mercados y el aumento de los costos pueden reducir el margen de las familias. Las organizaciones internacionales del café y del cacao reconocen la necesidad de mejorar los ingresos, la capacidad de negociación y el acceso a herramientas de gestión del riesgo.

Cambio climático y enfermedades

Temperaturas extremas, lluvias irregulares y nuevas presiones de plagas o enfermedades afectan la productividad y la calidad. La adaptación requiere conocimiento, inversión y sistemas agrícolas más resilientes.

Relevo generacional

Cuando la agricultura no ofrece ingresos dignos ni oportunidades de desarrollo, muchos jóvenes buscan alternativas fuera del campo. Esto pone en riesgo la continuidad de conocimientos que han sido construidos durante décadas.

Reconocer a quienes hacen posible el origen

Valorar una taza o una barra implica mirar más allá del producto terminado. Significa reconocer el tiempo, el conocimiento y las decisiones de las familias que cuidan los cultivos y realizan los primeros procesos de transformación.

Q’ínti nació con ese propósito: acercar el café y el cacao de La Convención a más personas y crecer de una manera que permita fortalecer relaciones responsables a lo largo de la cadena productiva. Cada compra puede ser también un gesto de reconocimiento hacia quienes mantienen vivo el origen.

Fuentes consultadas